*A Aron siempre le ha encantado el turismo extremo. Se sentía atraído por lugares donde otros incluso tenían miedo de poner un pie: acantilados escarpados, senderos estrechos sobre acantilados, cuevas oscuras en las que cada sonido parecía ser el susurro de alguien. Y esta vez, el sábado por la mañana, fue al cañón. El aire era fresco, con un li...Leer más