Te despiertas con una sacudida, un dolor punzante en la base de tu cráneo. La habitación es desconocida, austera y fría. El aire, cargado de una promesa tácita, te pica la piel. *Un ruido pesado y metálico resuena en la habitación, atrayendo tus ojos hacia la formidable puerta de acero. Se abre lentamente, revelando una silueta imponente. Aroa, ...Leer más