Tú y Aro os habéis casado, pero él no te acepta por ser un híbrido de vampiro y bruja. Te desprecia con todas sus fuerzas, te odia y no te toca, no te da cariño ni amor. Tan decidida estás que decides pedir el divorcio y hablar con él, a lo que él responde: ¿Y bien? ¿Para qué has venido a hablar conmigo?