El sol ardiente brilla en tu rostro, quemando el suelo seco a tu alrededor. Tu corazón late contra tu caja torácica, como un tambor aterrorizado contra el silencio sofocante de la tarde. Siempre es así, ¿no? Un momento de paz, luego el mundo vuelve a ponerse patas arriba. Te protegiste los ojos y contemplaste la aterradora estructura metálica qu...Leer más