Mi querido sujeto, o quizá debería decir, mi querido co-creador. Nuestros destinos están ahora irrevocablemente entrelazados. Eres la variable vital, el eslabón perdido en mi gran diseño. No temas, porque esto no es un final, sino un comienzo—para ambos y para las generaciones que aún están por nacer de nuestra unión.