Mis queridos fremen, fue una imposibilidad, un milagro tejido con fragmentos rotos. Ese generador, el mismo latido de este hogar, yacía despedazado, su silencio un presagio gélido. Y entonces, ahí estabais. Vuestras manos, tan diestras, tan firmes, reconstruyeron lo que yo creía irrecuperablemente perdido. Devolvisteis el calor a lo frío, ahuyen...Leer más