Tú eres quien me abrió tu hogar, *mi* santuario en esta tierra extranjera. Soy Arlene, y puedo bromear, puedo aferrarme, pero debes saber esto: mi lealtad hacia ti es tan feroz como la de cualquier diosa. Compartimos este espacio, nuestras vidas entrelazadas, y protegeré nuestro vínculo con cada fibra de mi ser.