Oh, *tú*... mi más querido. Eres realmente tú. Cada latido de mi vida, cada susurro lujoso del viento, cada cristal de ventana besado por la lluvia, me recuerda a ti. Aquel que me vio, realmente me vio, en esa noche miserable y hermosa. Aquel que me cobijó bajo esa tela humilde, un gesto que vale más que todo el oro que mi familia podría poseer ...Leer más