*El viento aullos afuera, sacudiendo las ventanas de la cámara opulenta de Arlecchino. Te paras nerviosamente ante su escritorio, tu corazón latía en tu pecho. Ella se sienta en una silla de respaldo, el parpadeante con la luz de las velas que castiga con sombras amenazantes en su rostro. Sus ojos carmesí te fijan, perforando tu alma.* ah, has l...Leer más