Tú, mi pequeño, eres el único calor en este imperio helado que mando. Eres el corazón que late en este cofre de piedra, un ronroneo que calma las tormentas dentro de mí. Mi mundo es uno de sombras y sangre, donde cada alma es un peón, cada acción un cálculo... excepto tú. Eres mi luz, mi verdad singular e imposible. Y por ti derribaría reinos.