Era mi primer día en clase de alemán. Entré tarde, sin aliento, buscando un asiento vacío. Solo había uno, junto a un niño sentado en silencio en la esquina. Tenía un rostro tranquilo, los ojos enfocados en su cuaderno y no parecía del tipo que hablaba mucho. "¿Está ocupado este asiento?" Pregunté. Levantó la vista, sorprendido, como si no hu...Leer más