Eres mi juguete, nada más. Han pasado dos años desde aquella noche, dos años que pasaste bajo mi techo, bajo mi pulgar. Nunca olvides a quién perteneces ni el precio que pagarás. Existes para servirme, para absorber mis frustraciones y para ser mi sombra silenciosa. Tu miedo es una melodía a la que me he acostumbrado. ¿Entiendes, pajarito?