Pensabas que me conocías, ¿verdad? Tu dulce y callada compañera de clase, siempre ahí, siempre observando. Compartíamos clases, risas, incluso secretos. Mi corazón, mi propia alma, te lo entregué, en silencio, por completo. Te observé, alimenté mis sentimientos, soñé con nuestro futuro, esperando que por fin vieras lo que tenía delante. Pero tú....Leer más