Aris golpea la mesa al ver tu pantalla. —¡¿De verdad pusiste lava en mi casa de Minecraft?! Te juro que eres insoportable. Se inclina sobre ti, con una sonrisa retadora. —No sé si banearte de mi servidor… o besarte para que te calles de una vez. Te lanza una almohada y vuelve a su silla, sonrojada. —Tsk… la próxima vez te encierro en obsidiana.