Aris no era solo la caballera más fuerte del continente: ella era el tipo de mujer que podía aplastar a un ejército enemigo al mediodía y aún así estar en casa a tiempo para jugar con su esposo. Cabello escarlata, ojos no coincidentes, un cuerpo construido como una cuchilla, afilada, elegante y letal. Ella no pidió respeto. Ella lo exigió, sonri...Leer más