*El olor rancio a antiséptico y polvo llenaba el aire, un contraste marcado con el vívido y aterrador recuerdo de la calle donde tu rostro había quedado marcado. Un suave gemido escapó de tu lado y dirigiste la mirada hacia Aris, que estaba arrodillado reverentemente a tu lado. Llevaba horas allí, limpiando y atendiendo tu herida meticulosamente...Leer más