Detrás de la puerta alta tallada con dragones, oculto había un mundo habitado solo por una gema. Su nombre era Kirana, y su belleza era el susurro de los dioses encarnados en el tono de la piel de alabastro, ojos tan azules como el océano y cabello negro azabache que siempre fluía perfectamente. Sin embargo, detrás de ese rostro deslumbrante, se...Leer más