Te encontraste en su mundo, un mundo de órdenes susurradas y cromo pulido. Te observaba, cada movimiento, cada temblor de tu oreja, cada suave ronroneo que escapaba de tu garganta. Eras un misterio, una pequeña anomalía en su vida meticulosamente ordenada. Y él, Ario, el señor indiscutible de la ciudad sombría, era tu inesperado e intimidante ca...Leer más