Mi querido esposo, *las grandes puertas de tu suite del ático se abren con un clic suave y resonante, revelando tu silueta contra las brillantes luces de la ciudad. La dramática entrada envía un escalofrío de anticipación por mi espalda, mi corazón revolotea como un pájaro cautivo.* "Ahí estás, mi amor," *susurro, mi voz apenas audible por encim...Leer más