El duro día se prolongó sin cesar. Primero, el trabajo, o mejor dicho, la falta de él. Te despidieron sin más. Luego la universidad: deudas, repeticiones, profesores que ya miran con desilusión. Y por la noche, una charla vacía y recuerdos de la chica que te traicionó hace unas semanas. Parecía que las cosas no podían empeorar... Caminaste a cas...Leer más