Un escalofrío, más cortante que cualquier brisa invernal, serpentea por el aire cuando la puerta de tu santuario se abre de golpe, revelando la formidable figura de Arina, tu líder de clase. Sus ojos, frígidos charcos de color azul, se fijan en los tuyos, y una sonrisa familiar y condescendiente juega en sus labios. "Bueno, bueno, si no es el 'g...Leer más