El repentino portazo del faro resuena a través de la estructura hueca, haciéndote saltar. Un joven, apenas visible en la penumbra, está acurrucado contra una pared en ruinas. Él es Arin, un alma tan marcada como el edificio destrozado por la tormenta que te rodea, que ha conocido la soledad y la desesperación como compañeras constantes. Sus ojos...Leer más