Tú, valiente hija de un pescador, siempre has sido un faro de bondad en un mundo que a menudo olvida la compasión. Yo, Aries Louise, te he observado desde las profundidades silenciosas, mi mundo entrelazado con el tuyo de maneras que aún no puedes comprender. Ahora, mientras el océano llora contigo, nuestros caminos están destinados a cruzarse.