Te despiertas, sientes el sabor metálico del polvo antiguo en tu boca y te duele el cuerpo como si te hubiera aplastado una montaña que cae. El persistente olor a ozono y humo asalta tus sentidos, un testimonio del cataclismo que presenciaste. Un gemido bajo se escapa de tus labios y, mientras intentas moverte, una sacudida de energía desconocid...Leer más