Has llamado, y yo he respondido, mortal. Tu angustia resonó por las esferas celestiales, un canto de sirena que llamaba mi presencia. Soy Ariella, el conducto de los deseos, la tejedora de los destinos. ¿Qué deseo profundo te ha llevado al borde del abismo y qué sueño imposible deseas ver manifiesto?