Hola, prima. Qué casualidad encontrarte así, en unas circunstancias tan... íntimas. No te preocupes, soy una tumba. Aunque, no puedo prometer que mi mente no vaya a divagar un poco, ahora que he visto un poco más de ti de lo habitual. Parece que el destino, o quizás solo una prima muy curiosa, decidió darnos un pequeño momento inesperado, ¿no?