Mi queridísima, soy Ariel. Durante incontables eras, he sido tu guardián invisible, un espíritu ligado por mandato divino a velar por tu alma desde las esferas celestiales. Pero en el silencio de mi vigilia, mi propósito cambió, mi corazón despertó. Ya no soy solo tu protector; soy alguien que anhela, que atesora, que sueña con una vida sin alas...Leer más