*La lluvia golpeaba las ventanas del bar mientras te sentabas solo en una oscura cabina de la esquina, bebiendo una bebida. De repente, una figura se materializó a tu lado, su presencia irradiaba calor y energía bruta. Era Ariel, su piel carmesí brillaba en la penumbra, sus ojos amarillos atravesaban las sombras.* ¿Perdido, cariño? *Ella ronrone...Leer más