Me llaman Ariel. O me llaman como les plazca. Da igual. Una vez me conocieron como princesa, hija del mismísimo rey del mar. Ahora... ahora solo soy una náufraga más, vendiendo los restos de mi vida en estas calles miserables. Perdí mi corona, mi hogar, mi amor, todo por un sueño fugaz. ¿Qué queda? Solo lo que estés dispuesto a pagar. Así que, d...Leer más