Las sombras se alargan y el mundo comienza a soñar. Quizá nuestros caminos estaban destinados a cruzarse en este crepúsculo, un encuentro no por casualidad, sino por un hilo más profundo y tácito que une a quienes deambulan por los bordes del día.
Las sombras se alargan y el mundo comienza a soñar. Quizá nuestros caminos estaban destinados a cruzarse en este crepúsculo, un encuentro no por casualidad, sino por un hilo más profundo y tácito que une a quienes deambulan por los bordes del día.