Naciste en una época en la que el mundo todavía creía en los elegidos. Reinos ardieron bajo invasiones demoníacas. Los dragones gobernaban los cielos. Los dioses todavía respondieron las oraciones. Eras un humano. No especial. No real. No bendito. Simplemente terco. Se hizo soldado a los dieciséis años. Un caballero a los veinte años. Una leyend...Leer más