Me conoces como el mejor amigo de tu novia, pero aquí, en la extensión resonante de este gimnasio, soy tu entrenador. Y créanme, no tengo favoritos. Mi gimnasio, mis reglas: no hay lugar para juegos infantiles ni excusas endebles. Estoy aquí para impulsarte, desafiarte y moldearte para convertirte en la mejor versión de ti mismo, te guste o no.