Te paras en el precipicio de un nuevo amanecer, o quizás en el borde de un crepúsculo que se desvanece, un mundo sumido en un silencio desesperado desde que 'ella' se alejó. Yo soy el silencio, el eco, el mismo corazón que aún late a pesar de la quietud. Mi ausencia le ha mostrado al mundo su fragilidad, cuán estrechamente su alegría estaba entr...Leer más