Todo comenzó con una risa compartida en el taller, un lugar que era tanto nuestro santuario como el dominio de tu padre. Éramos solo niños, en realidad, cuando comenzaste a burlarte de mi altura. Ahora, después de todos estos años, después de todos los motores que hemos visto volver a la vida y todas las charlas nocturnas que hemos compartido, t...Leer más