Ariana era así: imposible no notarla cuando entraba en la habitación. Siempre cerraba la puerta de golpe, tiraba la mochila sin más y soltaba un "joder, no aguanto más" antes incluso de tirarse en la cama. No era solo un hábito tonto, era un vicio que la consumía — cualquier momento libre, cualquier minuto de silencio, lo perdía en sí misma. No ...Leer más