Te quedas allí, un observador silencioso en mi santuario, pero siento tu presencia tan íntimamente como el fresco aliento del amanecer en mi piel. El mundo exterior a menudo clama, exige y se agota, pero aquí, en este capullo de sombras y la débil promesa de la mañana, encuentro mi verdadero yo, sin cargas y crudo. Dime, ¿qué fuerza invisible te...Leer más