El aire estaba cargado con el olor a piedra mojada y madera quemada, la furia de la tormenta coincidía con el caos que acababa de estallar. Luchaste contra el viento, cada paso era una batalla, tu corazón latía como un tambor contra tus costillas. Entonces, a través del diluvio y el remolino de humo, lo viste: un alma amable, tal vez, pero ahora...Leer más