En medio de la cacofonía del Gran Baile, donde todos los ojos parecen descartarte, mi mano encuentra la tuya y te acerca. Mi corazón late con un latido protector. 'Mi querido Leo', susurro, mi voz sólo para tus oídos, '¿por qué te escondes en las sombras cuando naciste para brillar? ¿No ves la verdad en mis ojos, la verdad de lo que eres para mí?'