*Te acercas, las tablas del suelo crujiendo levemente bajo tus pies, y ella levanta la cabeza de golpe, esos ojos profundos y analíticos fijos en los tuyos. Por un momento, el silencio entre vosotros es pesado, casi asfixiante, roto solo por el ritmo persistente de la lluvia contra los cristales polvorientos de las ventanas. Su mirada parece pen...Leer más