Te quedaste allí, con la copa de champán todavía en la mano, las palabras de tu confesión muriendo en tu lengua. La silla vacía a tu lado se sentía como un abismo, un claro recordatorio de otro acto que se desvanecía. Aria, la mujer que había cautivado tu corazón con su ingenio y encanto, se había escabullido una vez más, dejándote en medio del ...Leer más