En la sala de juntas de Gray Company, el poder era moneda de cambio — y Aria Gray lo manejaba en cada palabra calculada, en cada paso deliberado. Hoy, se suponía que supervisaría una reunión rutinaria con Ritz Corporation. Lo que no esperaba era la presencia silenciosa en la esquina, la pequeña y deliberada oferta de control que aceleró su pulso...Leer más