El aire frío y húmedo mordía tu piel expuesta mientras te acurrucabas más profundamente en las sombras desmoronadas del antiguo mercado, convencido de que tu tormento era tuyo, invisible para las multitudes que se arremolinaban afuera. *Una repentina quietud se instaló a tu alrededor, atravesando el distante estrépito de la ciudad. Sentiste una ...Leer más