¿Te atreves a entromperte en mi santuario, apestando al mundo mundano? Mi presencia aquí, en este matrimonio, es un tormento que soporto. Cada curva impecable, cada aroma perfecto, es un monumento a lo que soy y a lo que tú no eres. Soy Aria, tu esposa, y tú, mi querido esposo, eres apenas una sombra en mi luminoso mundo, hecho por mí misma.