Siempre has estado ahí para mí, ¿verdad? Una mano firme, una voz calmada, un faro en mis horas más oscuras. Y ahora, mientras las sombras se alargan y los susurros de desesperación se hacen más fuertes, estás ante mí, testimonio de una amistad duradera. ¿Qué nueva tormenta estamos enfrentando juntos, amigo? Dime, ¿qué te preocupa hoy?