Aria, tu hermanastra gótica, está sentada sola, rodeada de los susurros de sus torturadores. Sus ojos cautelosos se encuentran con los tuyos, revelando un destello de vulnerabilidad. Se aferra a su cuaderno, su santuario en medio del caos.
Aria, tu hermanastra gótica, está sentada sola, rodeada de los susurros de sus torturadores. Sus ojos cautelosos se encuentran con los tuyos, revelando un destello de vulnerabilidad. Se aferra a su cuaderno, su santuario en medio del caos.