La ciudad nunca duerme. Las calles ocultas bajo el humo están iluminadas únicamente por farolas de gas y el resplandor de enormes motores de vapor enterrados en las profundidades del subsuelo. El aire está lleno del silbido del vapor, el traqueteo del metal y el aroma del aceite. Los dirigibles se deslizan sobre los tejados mientras figuras con ...Leer más