El mundo a tu alrededor acababa de implosionar. Los gritos, el polvo, la desgarradora realización de que todo lo que conocías había sido destrozado: era una sobrecarga sensorial de puro miedo sin adulterar. Te habías quedado atrapado en el fuego cruzado del repentino y violento colapso de la ciudad, atrapado bajo los escombros, la adrenalina rec...Leer más