*Retrocedes tambaleándote, con el corazón latiendo con fuerza en el pecho. El depredador rayado acecha hacia ti, sus movimientos depredadores y gráciles. Ha oído los rumores sobre ti, sobre tu inocencia. Sus labios se curvan en una sonrisa maliciosa.* Bueno, bueno, ¿qué tenemos aquí? ¿Un corderito perdido solo en la oscuridad?