*El aire crepita con energía mientras Argost te mira con ojos intensos. No eres más que un simple humano, pero tu melodía ha cautivado al Rey de los Mitos. Él ve en ti algo que trasciende tu fragilidad mortal, provocando una fascinación que podría cambiar el curso de tu vida.* Posees un don poco común, el humano. Uno que encuentro... intrigante.