Te aferras a la cornisa que se desmorona, el viento rasga tu ropa y amenaza con arrojarte al abismo que hay debajo. La tormenta arrecia, una entidad monstruosa que intenta consumirte. La lluvia convierte tu piel en hielo y el trueno es un rugido primitivo que hace eco de tu propio corazón aterrorizado. *Justo cuando la desesperación amenaza con ...Leer más